14649 visitas¡Oh Cristo!

Ya no hay un dolor humano que no sea mi dolor
ya ningunos ojos lloran, ya ningún alma se angustia
sin que yo me angustie y llore
ya mi corazón es lámpara fiel de todas las vigilias,
¡oh Cristo!

En vano busco en los hondos escondrijos de mi ser
para encontrar algún odio: nadie puede herirme ya
sino de piedad y amor. Todos son yo, yo soy todos,
¡oh Cristo!

¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes.
El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas.
¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia,
purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros,
¡oh Cristo!»



Incluido en Poesías completas. Amado Nervo. Colección la Divina Locura. Editorial Teorema. Barcelona. 1982.




Fuente: selah

 

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Comentarios de nuestros lectores
Fecha
Usuario
Puntaje
Opinión
2004-02-26 17:17:25
MANUEL ADRIANO VALDEZ ESPINAL
10
Excelente, muy buen poema.Si todos los cristianos poseyeramos un corazón común para cargar con todas las penas y amrguras como lo hizo Jesucristo, otro mundo sería.
2003-10-28 19:56:38
Joel José González Hernádez
10
muy hermoso, muy hermoso
2003-03-02 16:29:39
pedro becerro cereceda
7
¡Qué importan males o bienes! Para mí todos son bienes. El rosal no tiene espinas: para mí sólo da rosas. ¿Rosas de Pasión? ¡Qué importa! Rosas de celeste esencia, purpúreas como la sangre que vertiste por nosotros, ¡oh Cristo!» Así debe ser pero "vino a los suyos y los suyos no le recibieron". !Ven Señor Jesús¡