4442 visitas¡Gloria a Dios por el 2003!

De esta manera concluyó mi año anterior.

No, antes que nada creo que debo comenzar contando como empezó. Comenzó de una manera no muy peculiar para mi comportamiento de ese tiempo. Todo era lo mismo, mi vida giraba igual, sobre el mismo eje: EGOISMO, SOBERBIA. Yo estaba tan bien, tan contenta que no me importaba lo que pasara a mi alrededor. Ese bien y esa felicidad es muy relativa: la puedes mirar desde un lado y es hermosa, envidiable, y desde el otro, no hubo cosa peor.

Me “gustaba” como iba mi vida. Hice nuevas amistades, cambié las viejas amistades y personas importantes por otras que finalmente dejaron una huella marcada en mi vida, lamentablemente no muy positiva, pero ahí quedo bien marcada, para recordarla por mucho tiempo.

Pero claro, yo era muy feliz. Mi nuevo mundo común quizás, pero buscaba conocer cosas en las que nunca había estado, tener nuevas experiencias.
Uno sabe que en este mundo, todos debemos experimentar de todo, para poder alcanzar esa verdadera libertad. Sin que nadie te limite, sin que te importe nadie. Finalmente Tú eres libre de tomar tus propias decisiones, y cada quien sabe lo que hace, y si no lo sabes, pues lo experimentas.

Por supuesto que tambien pensaba en mi “libertad” con algunas limitaciones. Estas “limitaciones” eran cosas que por mi bienestar emocional, no debía experimentar.

Tiempo después, fallé a una de esas promesas. Supuse que nadie se enteraría, finalmente no es tan malo, además “yo soy libre, y puedo hacer lo que yo quiera”. No entendía por qué me sentía de tal forma, si finalmente, yo soy dueña de mi misma! (1Co 6:20, 7:23)

Creo que mis cadenas cada vez eran más grandes, y esa añorada libertad disminuía sin que yo me diera cuenta. Pensar eso era una tontería, todo está bien, no te preocupes, estarás bien –pense para mí misma-

Mientras más tiempo pasaba, conocía a más personas, había más gente que podía darse cuenta de ese toque especial que yo poseía. Había olvidado esas palabras: ¿que poseo yo, que no recibi de ti?.

Rompí una promesa más, la más fuerte, la más valiosa. Yo estoy bien –pensé- solo necesito pedir consejo a una de esas personas. Con esto rompía la tercera y última promesa.

Toda esta falsa libertad me llevó al pozo mas profundo en el que jamás pensé estar. Había tanto llanto por sacar, tantas cosas por decir, soluciones por buscar, excusas por explicar. Heridas por sanar. Aún así, en esa posición tan miserable, tan vil decidí seguir con todo esto, pues yo estaba feliz, por lo menos eso pensaba.

Hasta que por fin, recapacité y desperté ahogándome en esas arenas, de las cuales yo intentaba salir, y con cada esfuerzo que hacía cada vez me hundía más y más.

Cuando algunos creían que había tocado fondo, podían comprobar que aún no lo hacía.
Así terminó mi año. Con grandes cadenas, mi ser se revolcaba en el lodo. Mi corazón a gritos pedía auxilio, y yo misma me escondía de mi Pronto Auxilio. Me había convencido que no tenía sentido seguir a ese Gran Hombre, en el cual una vez había puesto mi fe. Y finalmente, ese Gran Hombre, fue quien me vio con misericordia y tanto amor, que me sacó de esas arenas en las cuales me seguía hundiendo. Extendió su brazo y con sus manos me levantó. Me sostuvo con su poder. Rompió esas cadenas que me ataban. Me dió aliento cuando yo ya no tenía, cuando mi ser desfallecía.

Me amó.

Decidió trabajar en mi vida. ¿Por qué? Aún no lo comprendo, solo se que ahora El es quien me restaura, es quien me libera, pues donde esta Su Espíritu, allí hay libertad.

No tengo que demostrar al mundo que soy libre. No tengo que seguir lo que todos siguen. Si el mundo me vence, soy su esclava. Si Cristo me libera, soy verdaderemente libre.


“Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres”
Juan 8:36

Fuente: Aportado por el autor
Temas: Amor de Dios

 

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Comentarios de nuestros lectores
Fecha
Usuario
Puntaje
Opinión
2003-12-12 22:39:11
blanca herran
10
exelente historia,pienso que a la mayoria de la humanidda nos pasa lo mismo, per que hermoso es darnos cuenta,de que caminando con dios somos INVENCIBLES.dios te bendiga hermana,y a todos nosotros, AMEN.