3419 visitas¡Abrid, Puertas del Cielo!



¡Señor, Creador de los cielos y la tierra,

abrid las puertas de la bóveda celeste!

Que lluvias de bendición caigan sin fin,

a mis huesos que se secan día tras día.

Como árbol plantado en el desierto gris,

aún estoy de pie esperando la lluvia,

que ha de refrescar mis sedientas raíces.

Ya todo mi ser ansía beber de Tu pozo.

Mira mis hojas, una a una, se secaron,

al pasar cada ventarrón con fuerza cruel,

sacudiendo toda mi vida y mis ilusiones.

Sólo Tú, oh Dios, puedes hacerme retoñar.

Abre ya, oh Señor, las puertas celestiales,

refresca mi sedienta alma de tu amor.

Que al retoñar vuelva a dar bellos frutos,

como maná para todo el que no te conoce.

Fuente: Aportado por el autor
Temas: Vida cristiana

 

© - Todos los derechos reservados por los autores de la obra

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Comentarios de nuestros lectores
Fecha
Usuario
Puntaje
Opinión
2009-07-22 15:16:37
Alexander Londoño Restrepo
10
LINDO ES ESENCIAL PEDIRLE A NUESTRO SEÑOR QUE DE NUESTRO INTERIOR BROTEN RIOS DE AGUA DE VIDA, COMO LO DICE SU PALABRA, RECORDEMOS QUE EL HACE LLOVER SOBRE LOS JUSTOS E INJUSTOS, PERO ES NECESARIO QUE DERRAME DE SUS BENDICIONES SOBRE NOSOTROS SUS HIJOS. BENDICIONES